Tras releer "La Careta" me ha sobrevenido una gran auto-decepción.
Y es que es lo más de lo mismo: la vieja idea de revelarme/rebelarme que no concreto.
¿Resignarme a vivir la farsa en la que estoy encaminado o arrancarme la máscara pero bien, sin que sea producto de un arranque, sino que sea en orden, bajo un plan que he de concebir con cuidado y realismo?.
Sí, esa es la cuestión.
Por ahí va la cosa.
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