Estás coqueteando con la marginalidad o dicho de otra manera, bordeas los 40 años (o ya los superaste) y no te integras (ni hay perspectivas que lo hagas) al mercado laboral y de pronto te enamoras, a ver: ¿qué haces?.
Yo tengo la respuesta: te frustras tanto que cierras tu corazón a posteriores ilusiones.
Bueno, como no todo en este blog (ni en esta vida, por cierto) tiene que ser tristeza, cerremos el cuadro con la cereza en el pastel: tu médico que te alienta a apasionarte y a seducir a esa chica tan linda... gracioso ¿no?.
(Hey Doctor, a mí no me pagan 80 dólares la hora por hablar memeces. Ni voy a los encuentros profesionales que Ud. va a conocer gente -eventualmente a cortejar chicas, no me diga que no-).
En mi caso mi última ilusión creo que fué la más acertada.
¡Cómo duele la soledad de vivir y crecer con una condición especial!
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