Me siento atrapado en mi propio cuerpo. Sí, sí, sí... sé que podría estar peor, pero lo que vivo es suficiente para poder expresar mi sufrimiento.
Tengo la necesidad de decirlo y -¿porqué no?- también el derecho.
Frecuentemente me siento liberado mientras duermo porque tengo sueños agradables, rodeado de amigos, realizando mis proyectos, viajando, que sé yo... siendo feliz. Y luego al despertar lo primero que percibo es una inmensa auto-decepción.
Ciertamente, esto ya lo he mencionado en otro post.
Y es que sucede así, pues: me repito y lo hago porque estoy atrapado.
Tengo 36 años y veo como la juventud se me va con pena y sin gloria (con la pena que el resto de mi vida padeceré mayor marginalidad social cada vez).
Se sufre, pero cómo son las cosas, siempre existe la tonta esperanza que de alguna manera la situación va a cambiar para mejor. Esto es muy humano, creo.
Por eso y por el cariño que le tengo a la gente que quiero es que sigo aquí.
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