Volvió el verano y con la estación, las angustias de siempre y el hambre de amar también, claro.
Pero en medio de todo siento como un halo de cenizas que me envuelve, un dejo de pesimismo acaso.
¿Será que tengo amores imposibles a los que aún no me resigno a dejar ir?.
Es muy posible.
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