
Un mes sin ti. Lo presentí: te iba a extrañar mucho. Estaba en lo cierto.
Ni antes ni, -estoy seguro- después de tu viaje habremos de hablar el mismo idioma.
Y sin embargo qué insólita manera de comunicarnos hemos desarrollado en estos años.
A pesar de nuestras diferencias, y más aún: a pesar de nuestras semejanzas.
Todo esto me asusta, prima querida. ¿Es Amor lo que nos une?
Amigos nunca hemos sido y habiéndose agotado todo pretexto familiar para frecuentarnos, hemos ido ahondando en nuestra relación.
Ahora a la distancia, te siento más que nunca dentro de mi corazón... no sé como lo digas en tu lenguaje... yo ya he postulado un calificativo.
Y, repito, me da miedo.
Esperemos a tu retorno ¿sí, mi vida?
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