Vocecitas, murmullos, sombras en movimiento, ventarrones súbitos, risitas, gritos, golpes al vacío, temblores, noches blancas, cielos de caleidoscopio, puñaladas arteras, vaivenes traicioneros.
Entonces bueno ¿Quién me va decir qué si es que me duele la cabeza, estoy mareado, confundo a personas con manchas de colores, pierdo la noción del tiempo y escucho diversas directivas aquí en mi azotea –que por añadidura se contradicen entre sí-¿
¿Quién me va decir “no, no, tú tranquilo, ya va a pasar”?.
¿Tranquilo yo?. Imposible. Devaneo entre la rabia y la tristeza. Más aún: coqueteo con un abismo blanco (y de cuando en cuando me sobreviene una inexplicable y efímera hilaridad).
Esta es mi circunstancia. La acepto, pero déjenme en paz.
Paz, paz, paz… mucha paz.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario