Aparece así nomás de pronto.
Su presencia se hace sentir en todo mi ser.
Me habla, se contradice, ríe. Grita, llora, se arrepiente. Calla, calla y me da un abrazo.
Le odio y le temo. No le entiendo, pero le odio. No le conozco y le temo.
Aparece. Quiere apoderarse de mí.
Me amarro un trapo rojo a la cabeza e invoco al Ser Supremo. Luego, resisto con todas las fuerzas posibles.
Y así, hasta que se va.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario