viernes, 25 de julio de 2008

La Presencia

Aparece así nomás de pronto.

Su presencia se hace sentir en todo mi ser.

Me habla, se contradice, ríe. Grita, llora, se arrepiente. Calla, calla y me da un abrazo.

Le odio y le temo. No le entiendo, pero le odio. No le conozco y le temo.

Aparece. Quiere apoderarse de mí.

Me amarro un trapo rojo a la cabeza e invoco al Ser Supremo. Luego, resisto con todas las fuerzas posibles.

Y así, hasta que se va.

No hay comentarios: