miércoles, 9 de enero de 2013

La Nueva Comunidad


El Cambio Climático representa para la humanidad más que un mero fenómeno natural, un cambio de paradigma en la manera cómo nos concebimos a nosotros mismos en tanto comunidad.

A través de la historia de la humanidad, los distintos grupos sociales (que se han venido redefiniendo constantemente) han establecido fronteras dentro de las cuáles han implementado la noción de lo “común”.

Con el advenimiento de las globalizaciones, tales fronteras se han ido ampliando cada vez más hasta el punto que en la actualidad las Naciones Unidas -vía el concepto de Derechos Humanos- asumen que de alguna manera la humanidad entera conforma una gran comunidad, al entender que todos los seres humanos son igualmente dignos entre sí y ameritan la misma garantía y respeto de sus derechos.

No obstante, en el esquema de Naciones Unidas se dispone de una discriminación fundamental entre los humanos al establecerse que la mencionada dignidad humana se realiza dentro de las fronteras de los Estados quienes tienen como tarea primaria garantizar y respetar los derechos de sus ciudadanos nacionales. La discriminación fundamental contemporánea es la discriminación por nacionalidad.

El Cambio Climático por su parte no conoce de fronteras, afecta al planeta entero de manera tal que las diferentes actividades humanas, se efectúen en donde se efectúen, pueden repercutir en las diversas partes del orbe.
El Cambio Climático de esta manera nos hace ver a los humanos como parte de una misma comunidad cuyo gran patrimonio común es el planeta Tierra en sí.

Todo esto nos invita a reconcebir tanto al esquema actual de Naciones Unidas, como a la noción de Derechos Humanos:

En primer lugar, la legitimidad de los Estados no ha de reposar más en los constructos histórico-sociales de las naciones sino más bien en una cuestión de índole histórico-administrativa al servicio de la dignidad de los habitantes  de sus jurisdicciones y cooperativa al fin de constituirse como entidades asociadas (bajo Naciones Unidas) tanto  en las tareas de mitigación y adaptación frente al Cambio Climático, así como  de desarrollo bajo aquél. Evidentemente, esto supone el ideal de la paz mundial.

En segundo lugar, los Derechos Humanos han de comprender que la finalidad última de la Dignidad Humana se da en relación íntima con el medio ambiente humano en tanto el ser humano es parte integral de aquél. Dicho en otras palabras, el valor intrínseco de lo humano por el mero hecho de serlo implica también el valor de la naturaleza, dado que lo humano es parte de la naturaleza. El Cambio Climático nos hace ver que a largo plazo ninguna de nuestras acciones puede desligarse del medio ambiente en donde se realiza y que dicho medio ambiente a estas alturas de la historia tiene dimensiones planetarias.

En conclusión, el mencionado cambio de paradigma nos ha de llevar a los seres humanos a asumirnos como una gran comunidad planetaria con un íntimo apego al entorno natural –nuestro gran patrimonio común- al cuál pertenecemos. 

domingo, 6 de enero de 2013

Visión 2013


Sufro desde 1996 de una extraña condición médica cuyos síntomas más destacables son: una cefalea, una sensación de mareo y una somnolencia crónicas.

Así, mi proyecto de vida de aquél entonces (época en la que estaba terminando mis estudios de pregrado) tuvo que verse drásticamente replanteado.

Por supuesto, la reformulación no se dio de la noche a la mañana. Tuve que atravesar épocas de negación, de frustración, de depresión, de cólera...

Hasta hoy en día no termino de asimilar el hecho de ver a mis pares contemporáneos realizarse -en mayor o menor medida- económica, laboral, afectiva, familiarmente... mientras yo sigo aquí solo (es decir, sin pareja) y dependiente económicamente de mi familia.

Pero no todo puede ser negativo, así que finalmente tras años de sufrimiento (que aún continúan) estoy actualmente cursando -con gran esfuerzo- una maestría que -de no mediar mayor inconveniente- la estaría finalizando dentro de un año. Tras ello pienso conseguir un trabajo de acuerdo a mis capacidades y limitaciones: básicamente en el rubro donde se intersectan las ciencias sociales con los derechos humanos y por producto (es decir, donde no me vea obligado a tener un horario de oficina que no podría cumplir dado que mi condición médica me exige tomar una siesta diaria) a la manera de una consultoría.

Sé que no ganaría mucho económicamente (sobre todo al principio) pero lo importante es conseguir mi independencia aunque viva con ciertas estrecheces.

Mi plan, no obstante, no queda aquí, aún con mis constreñimientos creo que mis capacidades intelectuales son lo suficientemente altas como para poder aspirar a más y fundar mi propia organización. He visualizado un perfil institucional novedoso que creo que podría ser muy redituable (sobre ello escribiré en otro post). Para alcanzar tal estimo que es necesario contar con una mujer que además de ser mi pareja, sea mi socia. También necesito adherentes voluntarios, preferentemente jóvenes, a los cuales liderar.

Evidentemente, he de tener un mensaje y aquí quisiera aprovechar el material que ya estoy elaborando para mi tesis de maestría, que es acerca de la relación entre el  cambio climático y los derechos humanos.

Asimismo, preciso de una red de organizaciones y personas aliadas y amigas, para ello pienso valerme de los contactos que he conseguido ya (y que sigo consiguiendo) básicamente a través de mi participación como voluntario en Amnistía Internacional (desde 2005).

Este año 2013 cumpliré 39 años, soy consciente que mi juventud va quedando atrás, que debo aprovechar cada momento que la vida me da y que -como me dije a mí mismo en medio de una de mis crisis- "poner mi inteligencia (mi razón, para ser más preciso) al servicio de mi felicidad".

martes, 18 de diciembre de 2012

Cristal Campeón 2012

¿Qué puedo decir? Las palabras sobran, mi querido Sporting Cristal ha vuelto a campeonar luego de 7 años. Y vuelvo a revivir aquél mismo sentimiento que sentí la primera vez que lo ví campeón allá en la década de 1980 (recuerdos imborrables de mi infancia). Una irracional y gran alegría. ¡Salud Cristal!


viernes, 28 de septiembre de 2012

Harto

Cuánta tristeza y cuánta rabia contra mí mismo me da el constatar que me he venido rodeando de "amistades" que básicamente me utilizan como amigo-basurero, el eterno consejero, el paño de lágrimas...

Sarta de perdedores y perdedoras (así, con perspectiva de género) que viven frustrados/as y me buscan para desahogar sus miserias pero que cuando yo les necesito brillan por su ausencia o su silencio (que lo mismo da). ¡Estoy harto de casi todos/as!.

Salvo unos y unas cuantos/as amigos/as que puedo contar con los dedos de la mano el resto no vale la pena.

Debo buscar nuevos horizontes. En serio que sí.


Por la Libertad de Expresión


Aprecio mucho la libertad de expresión, no solamente por que es un derecho humano y como tal contribuye a dignificar al ser humano, sino además por su enorme valor para la sociedad en tanto catalizador de ideas y emociones que de quedarse reprimidas estallarían -tarde o temprano- de manera (más) violenta.

Es por este motivo que siempre me he opuesto a iniciativas de buena voluntad en favor de los derechos humanos que lamentablemente veo como contraproducentes a los objetivos que pretenden conseguir. Por ejemplo: la censura a la publicidad sexista, la penalización del insulto racista o la prohibición de íconos ideológicos.

Por supuesto que creo que hay límites para la libertad de expresión, pues ningún derecho es absoluto. Para mí esos límites son la amenaza a la vida y a la integridad física,  la mentira (sí, este tipo específico de difamación) y claro, el abuso contra las niñas y los niños (aquí sí creo que se deben aplicar censuras más estrictas).

Ciertamente, una razón más para estar a favor de una amplia libertad de expresión procede de mi formación profesional: me parece que aquella permite analizar desde las Ciencias Sociales mejor los fenómenos que vulneran en general los derechos humanos de las personas. Y el análisis es importante porque contribuye a hallar soluciones, lo que habitualmente es mucho mejor a estar tapando el sol con el dedo de la ley.

domingo, 12 de agosto de 2012

Inminente insomnio

Presiento que esta noche no voy a dormir.

A pesar que vengo de una amanecida y tengo sueño acumulado, son muy fuertes los estímulos que me mantienen despierto.

Ayer vi juntos a mi padre y a mi hermano G., dos personalidades muy densas que me cuestionan permanentemente -cada cuál a su manera- los porqués de no haber cumplido las expectativas familiares (y sociales) que existían en torno a mí desde niño.

Ayer vi también a MCL, quien me mata con su frialdad, con su indiferencia -a la que no encuentro explicación- tras haber sido tan amigos y a quien aún (debo confesarlo) quiero.

Y asimismo ayer, me encontré con mi prima MDV -tan entrañable para mí- en lo que fue de lejos lo mejor del día, pero que igual me partió el alma, pues fue una reunión con sabor a despedida ante la inminencia de su emigración a Europa.

Hoy domingo la cabeza me ha estado dando vueltas todo el día y ahora que ya es de noche pues la situación no ha variado.

Quiero descansar, necesito descansar, pero creo que de momento ello no será posible.


domingo, 22 de julio de 2012

El giro


Durante muchos años, he crecido con la idea de un "deber-ser" que básicamente se resume en la idea de ser un intelectual reconocido en el campo de las ciencias sociales y ganarme la vida entre trabajando para ONGs, dedicándome a la docencia universitaria y siendo un líder de opinión pública.

A mis 38 años de edad, ya me queda claro que este "deber-ser" es un imposible dado que mi condición médica me ha impedido de continuar con una formación de post-grado acorde tales pretensiones (también me ha obstruído el acceso a contactos clave para dichos fines).

Claro, no es que hoy haya amanecido y recién realizado todo esto. Más bien es un proceso que empezó más o menos hace 10 años, cuando empecé a ver como mis colegas contemporáneos partían al exterior a realizar sus maestrías y doctorados, algunos incluso con previa incursión como catedráticos jóvenes aquí en Lima.

Entre tanto, se formó en mí un cada vez más fuerte sentimiento de angustia y frustración de quedarme estancado académica y profesionalmente.

El punto crítico de este proceso se dió, creo, cuando empecé a perder chances de emparejarme sentimentalmente debido a que las mujeres de mi rango de edad objetivo (digamos que cinco años en promedio menores que yo) buscaban -y buscan- hombres "prósperos" (definición de una amiga).

No me daba cuenta de algo que recién empecé a vislumbrar a mis 35 años de edad: que yo estaba forjando en mis quehaceres académicos y voluntarios (en mi Maestría en Derechos Humanos -acá en Lima- y en Amnistía
Internacional) un proyecto realmente innovador: construir una visión política alrededor del derecho humano al medio ambiente sano en un contexto de cambio climático.

Lo vislumbraba -como ya dije- pero no me convencía del todo a mí mismo de la importancia de lo que estaba forjando dado que aún seguía bajo ese imperativo, ese "deber-ser" del que hablé al inicio de este artículo, que básicamente respondía -y aún responde- fundamentalmente a las expectativas de mi padre.

Es recién ahora que en un momento de claridad me he dado cuenta de lo importante y urgente que es de una buena vez dejar de mirar a lo imposible y girar la vista hacia lo posible: no puedo ser un doctor en sociología o en ciencias políticas, no, pero sí puedo y quiero ser un activista político y académico en el tema en el que me estoy posicionando.

Mi tema tiene mucho futuro y debo aprovecharlo. Debo dejar de agobiarme por la frustración y apostar por lo bueno que -en medio de todo- tengo. Estoy limitado médicamente, pero no imposibilitado de realizar un proyecto en el que pienso explotar lo mejor de mí (en el ámbito público): mi talento y mi originalidad intelectual.

Ojalá consiga más temprano que tarde echar por la borda la impronta paternal -ese lastre- y volar con mis propias alas hacia mi propio cielo.