Presiento que esta noche no voy a dormir.
A pesar que vengo de una amanecida y tengo sueño acumulado, son muy fuertes los estímulos que me mantienen despierto.
Ayer vi juntos a mi padre y a mi hermano G., dos personalidades muy densas que me cuestionan permanentemente -cada cuál a su manera- los porqués de no haber cumplido las expectativas familiares (y sociales) que existían en torno a mí desde niño.
Ayer vi también a MCL, quien me mata con su frialdad, con su indiferencia -a la que no encuentro explicación- tras haber sido tan amigos y a quien aún (debo confesarlo) quiero.
Y asimismo ayer, me encontré con mi prima MDV -tan entrañable para mí- en lo que fue de lejos lo mejor del día, pero que igual me partió el alma, pues fue una reunión con sabor a despedida ante la inminencia de su emigración a Europa.
Hoy domingo la cabeza me ha estado dando vueltas todo el día y ahora que ya es de noche pues la situación no ha variado.
Quiero descansar, necesito descansar, pero creo que de momento ello no será posible.
domingo, 12 de agosto de 2012
domingo, 22 de julio de 2012
El giro
Durante muchos años, he crecido con la idea de un "deber-ser" que básicamente se resume en la idea de ser un intelectual reconocido en el campo de las ciencias sociales y ganarme la vida entre trabajando para ONGs, dedicándome a la docencia universitaria y siendo un líder de opinión pública.
A mis 38 años de edad, ya me queda claro que este "deber-ser" es un imposible dado que mi condición médica me ha impedido de continuar con una formación de post-grado acorde tales pretensiones (también me ha obstruído el acceso a contactos clave para dichos fines).
Claro, no es que hoy haya amanecido y recién realizado todo esto. Más bien es un proceso que empezó más o menos hace 10 años, cuando empecé a ver como mis colegas contemporáneos partían al exterior a realizar sus maestrías y doctorados, algunos incluso con previa incursión como catedráticos jóvenes aquí en Lima.
Entre tanto, se formó en mí un cada vez más fuerte sentimiento de angustia y frustración de quedarme estancado académica y profesionalmente.
El punto crítico de este proceso se dió, creo, cuando empecé a perder chances de emparejarme sentimentalmente debido a que las mujeres de mi rango de edad objetivo (digamos que cinco años en promedio menores que yo) buscaban -y buscan- hombres "prósperos" (definición de una amiga).
No me daba cuenta de algo que recién empecé a vislumbrar a mis 35 años de edad: que yo estaba forjando en mis quehaceres académicos y voluntarios (en mi Maestría en Derechos Humanos -acá en Lima- y en Amnistía
Internacional) un proyecto realmente innovador: construir una visión política alrededor del derecho humano al medio ambiente sano en un contexto de cambio climático.
Lo vislumbraba -como ya dije- pero no me convencía del todo a mí mismo de la importancia de lo que estaba forjando dado que aún seguía bajo ese imperativo, ese "deber-ser" del que hablé al inicio de este artículo, que básicamente respondía -y aún responde- fundamentalmente a las expectativas de mi padre.
Es recién ahora que en un momento de claridad me he dado cuenta de lo importante y urgente que es de una buena vez dejar de mirar a lo imposible y girar la vista hacia lo posible: no puedo ser un doctor en sociología o en ciencias políticas, no, pero sí puedo y quiero ser un activista político y académico en el tema en el que me estoy posicionando.
Mi tema tiene mucho futuro y debo aprovecharlo. Debo dejar de agobiarme por la frustración y apostar por lo bueno que -en medio de todo- tengo. Estoy limitado médicamente, pero no imposibilitado de realizar un proyecto en el que pienso explotar lo mejor de mí (en el ámbito público): mi talento y mi originalidad intelectual.
Ojalá consiga más temprano que tarde echar por la borda la impronta paternal -ese lastre- y volar con mis propias alas hacia mi propio cielo.
martes, 17 de julio de 2012
Insomnio
Otra noche de insomnio. Angustia. Soledad. Vacío. Culpa. Absurdidad. Inutilidad. Tristeza. Pesadez. Migraña. Frío, frío, frío .
sábado, 14 de julio de 2012
Aquel derecho verde
Hoy por hoy a muchos de nosotros nos consterna la problemática ecológica por la que atraviesa el planeta. La degradación ambiental en general y el cambio climático en particular afectan de manera severa a los ecosistemas del globo y por ende a las sociedades humanas que habitan en aquellos: epidemias, migraciones forzosas e incluso guerras por el control de recursos que empiezan a escasear -como el agua- son parte del actual panorama.
Ante esta realidad, se plantea al desarrollo sostenible como al horizonte a mirar: se trata de luchar contra la pobreza al tiempo que se preserva el medio ambiente para generaciones futuras. Suena muy sensato, pero lamentablemente es un enfoque incompleto ya que los dirigentes del desarrollo son los Estados quienes a menudo se ven tentados de centrar tal en el crecimiento económico y sacrificar bienes que para las poblaciones e individuos son valiosos en nombre del desarrollo, por ejemplo el uso ancestral de parte de los pueblos indígenas de sus territorios.
Frente a los excesos del "desarrollismo" (utilitarismo, en realidad) de los Estados se hace imperativo considerar otra perspectiva: los Derechos Humanos. Los DDHH tienen mucho que decir frente a la problemática ecológica ya que su norte es precisamente realizar la dignidad del ser humano -el valor que tiene aquél por el mero hecho de serlo- la misma que solamente puede concretarse en la armonía humano-ambiental. Me explico, todo lo humano es parte de la naturaleza (o dicho de otra forma, el ser humano vive e incluso "es" en naturaleza) aunque por su faceta de ser racional tienda a transformar a aquella.
El planteamiento del Derecho al Medio Ambiente Sano (Declaración ONU de Estocolmo de 1972) es muy claro al respecto: el ser humano es "obra y artífice del medio ambiente". Este derecho humano es clave para apuntalar el rol de los DDHH en la actual crisis ecológica ya que incide justo en el meollo del asunto al afirmar el derecho a gozar de un entorno natural saludable y al señalar que tal conlleva el deber de preservar el medio ambiente para las generaciones futuras. Desafortunadamente en la Conferencia de Rio + 20 (este año 2012), la perspectiva de Derechos no fue tomada en cuenta en su integralidad y el Derecho a un Medio Ambiente Sano ni siquiera fue incluido en el proceso de deliberaciones. Lo mismo sucede en otros foros.
Todo ello responde a una lógica utilitarista, combinada con los intereses del gran capital (que en su mirada cortoplacista depredan el ambiente sin medir las consecuencias) que presionan a los Estados a seguir considerando la crisis ecológica como un tema al margen de los DDHH. Pero tampoco hay que dejar de ser críticos con los defensores de derechos: durante mucho tiempo han permanecido ajenos a la causa ambientalista. Recién ahora están empezando a abrir los ojos y entendiendo cuán importante es aquella para la meta de la dignidad humana, es hora de despertar de una buena vez y actuar con la firmeza que la circunstancia amerita.
Ante esta realidad, se plantea al desarrollo sostenible como al horizonte a mirar: se trata de luchar contra la pobreza al tiempo que se preserva el medio ambiente para generaciones futuras. Suena muy sensato, pero lamentablemente es un enfoque incompleto ya que los dirigentes del desarrollo son los Estados quienes a menudo se ven tentados de centrar tal en el crecimiento económico y sacrificar bienes que para las poblaciones e individuos son valiosos en nombre del desarrollo, por ejemplo el uso ancestral de parte de los pueblos indígenas de sus territorios.
Frente a los excesos del "desarrollismo" (utilitarismo, en realidad) de los Estados se hace imperativo considerar otra perspectiva: los Derechos Humanos. Los DDHH tienen mucho que decir frente a la problemática ecológica ya que su norte es precisamente realizar la dignidad del ser humano -el valor que tiene aquél por el mero hecho de serlo- la misma que solamente puede concretarse en la armonía humano-ambiental. Me explico, todo lo humano es parte de la naturaleza (o dicho de otra forma, el ser humano vive e incluso "es" en naturaleza) aunque por su faceta de ser racional tienda a transformar a aquella.
El planteamiento del Derecho al Medio Ambiente Sano (Declaración ONU de Estocolmo de 1972) es muy claro al respecto: el ser humano es "obra y artífice del medio ambiente". Este derecho humano es clave para apuntalar el rol de los DDHH en la actual crisis ecológica ya que incide justo en el meollo del asunto al afirmar el derecho a gozar de un entorno natural saludable y al señalar que tal conlleva el deber de preservar el medio ambiente para las generaciones futuras. Desafortunadamente en la Conferencia de Rio + 20 (este año 2012), la perspectiva de Derechos no fue tomada en cuenta en su integralidad y el Derecho a un Medio Ambiente Sano ni siquiera fue incluido en el proceso de deliberaciones. Lo mismo sucede en otros foros.
Todo ello responde a una lógica utilitarista, combinada con los intereses del gran capital (que en su mirada cortoplacista depredan el ambiente sin medir las consecuencias) que presionan a los Estados a seguir considerando la crisis ecológica como un tema al margen de los DDHH. Pero tampoco hay que dejar de ser críticos con los defensores de derechos: durante mucho tiempo han permanecido ajenos a la causa ambientalista. Recién ahora están empezando a abrir los ojos y entendiendo cuán importante es aquella para la meta de la dignidad humana, es hora de despertar de una buena vez y actuar con la firmeza que la circunstancia amerita.
miércoles, 11 de julio de 2012
El medio año 2012
Hoy 11 de Julio estoy finalizando el semestre 2012-I. Ello me congratula por un lado, ya que he podido aprobar dos cursos en la maestría que estoy llevando, pero por otro lado me llena de angustia de cara a las nuevas responsabilidades que me esperan.
Sucede que estoy a puertas de estrenarme como profesor en la U.César Vallejo y acontece también que en Amnistía Internacional-Perú me han propuesto ser asesor en el tema de Derechos Humanos y Cambio Climático.
Lo primero me estresa, tanto por el tener que preparar todo un curso, como por el hecho de la ubicación y horario de trabajo: en el cono norte de Lima (a 1 hora o un poco más de donde vivo, en taxi) y de 8 a 12 de la mañana. Estos dos últimos factores combinados implican una gran exigencia física considerando mi condición médica.
Lo segundo confieso que me tensa por temor a no estar a la altura del reto, de no ser el especialista que otros creen que puedo ser. También me deja una duda, con sabor a amargura, por la posibilidad de -una vez mas- hacer trabajo voluntario para AI (¡Siento que ya he hecho demasiado voluntariado en Amnistía!).
Y finalmente, algo que me estaba olvidando de comentar: debo continuar con mis estudios de postgrado, cuando menos con un curso. Con todo ello, el 2012-II se avizora como un semestre de encierro laboral y académico, de agobio y de desespero (por no ganarme la vida de una buena vez -a todo esto, en la UCV pagan una miseria-). Espero equivocarme. Al menos parcialmente.
Sucede que estoy a puertas de estrenarme como profesor en la U.César Vallejo y acontece también que en Amnistía Internacional-Perú me han propuesto ser asesor en el tema de Derechos Humanos y Cambio Climático.
Lo primero me estresa, tanto por el tener que preparar todo un curso, como por el hecho de la ubicación y horario de trabajo: en el cono norte de Lima (a 1 hora o un poco más de donde vivo, en taxi) y de 8 a 12 de la mañana. Estos dos últimos factores combinados implican una gran exigencia física considerando mi condición médica.
Lo segundo confieso que me tensa por temor a no estar a la altura del reto, de no ser el especialista que otros creen que puedo ser. También me deja una duda, con sabor a amargura, por la posibilidad de -una vez mas- hacer trabajo voluntario para AI (¡Siento que ya he hecho demasiado voluntariado en Amnistía!).
Y finalmente, algo que me estaba olvidando de comentar: debo continuar con mis estudios de postgrado, cuando menos con un curso. Con todo ello, el 2012-II se avizora como un semestre de encierro laboral y académico, de agobio y de desespero (por no ganarme la vida de una buena vez -a todo esto, en la UCV pagan una miseria-). Espero equivocarme. Al menos parcialmente.
domingo, 27 de mayo de 2012
Un nuevo horizonte
Vuelvo a escribir aqui tras varios meses. La explicacion es simple: comenzo el semestre universitario y me he visto sumergido en mis deberes academicos.
En este preciso momento estoy en Chiclayo escribiendo desde una notebook (en donde no se como poner las tildes).
Acaba de terminar la asamblea de Amnistia Intenacional- Peru de 2012 y con ella he finalizado mi periodo como miembro del Consejo Directivo tras 4 años.
Vienen nuevos desafioss ahora, basicamente en lo que es la insercion al mercado laboral, al tiempo que he de concluir mi maestria.
Y a su vez, sin perder de vista el horizonte de mi proyecto en derechos humanos y cambio climatico.
Soy consciente que nada sera facil, pero aun asi debo seguir mi camino.
A pesar de las dificultades (problemas fisicos, psicologicos...) debo seguir mi camino.
Asi nomas.
miércoles, 22 de febrero de 2012
Demandas Materiales y Post-Materiales del DMAS
Desde el giro que pretendemos darle al Derecho a un Medio Ambiente Sano (DMAS), estamos planteando articular dos grandes niveles de demandas, las materiales y las post-materiales.
Las primeras, demandas materiales, son las reivindicaciones podríamos decir ya "clásicas" en el DMAS y van ligadas a la conservación de los recursos naturales necesarios para la propia sobrevivencia humana.
Las segundas, demandas post-materiales, aluden a un estilo de vida humano armónico con el ambiente. Aquí se encuentran una gama de actividades medicinales, económicas, deportivas, recreacionales y culturales que tienen en común el "acercar" al ser humano a la naturaleza.
Es preciso mencionar que si bien el primer grupo de demandas está vastamente desarrollado en una serie de instrumentos jurídicos internacionales (aunque lamentablemente aún no de carácter vinculante), el segundo grupo también está empezando a implementarse, acoplándose al primero.
En este último sentido, la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible (año 1992) se coloca la vanguardia al afirmar que "Los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible. Tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza" (nótese como se integran las demandas materiales con las demandas post-materiales como partes de un todo).
Asimismo, en el marco de los Derechos Humanos Emergentes (iniciativa de la Sociedad Civil), la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad (años 2004-2005) en su artículo XVI "Derecho a un Medio Ambiente Sano y Sostenible" se ocupa en forma integral de los dos grupos de demandas que hemos venido tratando.
Y este es el punto al que queremos llegar: que de hecho, más allá del derecho internacional, las demandas materiales y las post-materiales son complementarias y recíprocas. Resulta difícil imaginar a personas realmente comprometidas con la armonía humano-ambiental viviendo (por opción) entre cuatro paredes, abusando de las drogas, maltratando a los animales, etc... asimismo también resulta dudoso que alguien que se diga comprometido con tal cometido no se sienta involucrado ante la depredación salvaje que de los recursos naturales hacen ciertas empresas privadas, Estados y grupos informales.
A fin de cuentas, cuando hablamos de la armonía del ser humano con el ambiente (relación parte-todo, no lo olvidemos) no estamos hablando meramente de la finalidad abstracta del DMAS, sino de crear la consciencia necesaria para una nueva propuesta cultural acorde los tiempos que estamos viviendo (los tiempos del Cambio Climático).
En esta propuesta es central una ética ambientalista, y ya se sabe que la ética se predica con la práctica. Es aquí donde las demandas materiales y post-materiales deben ligarse... desde la prédica con el ejemplo.
Las primeras, demandas materiales, son las reivindicaciones podríamos decir ya "clásicas" en el DMAS y van ligadas a la conservación de los recursos naturales necesarios para la propia sobrevivencia humana.
Las segundas, demandas post-materiales, aluden a un estilo de vida humano armónico con el ambiente. Aquí se encuentran una gama de actividades medicinales, económicas, deportivas, recreacionales y culturales que tienen en común el "acercar" al ser humano a la naturaleza.
Es preciso mencionar que si bien el primer grupo de demandas está vastamente desarrollado en una serie de instrumentos jurídicos internacionales (aunque lamentablemente aún no de carácter vinculante), el segundo grupo también está empezando a implementarse, acoplándose al primero.
En este último sentido, la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible (año 1992) se coloca la vanguardia al afirmar que "Los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible. Tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza" (nótese como se integran las demandas materiales con las demandas post-materiales como partes de un todo).
Asimismo, en el marco de los Derechos Humanos Emergentes (iniciativa de la Sociedad Civil), la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad (años 2004-2005) en su artículo XVI "Derecho a un Medio Ambiente Sano y Sostenible" se ocupa en forma integral de los dos grupos de demandas que hemos venido tratando.
Y este es el punto al que queremos llegar: que de hecho, más allá del derecho internacional, las demandas materiales y las post-materiales son complementarias y recíprocas. Resulta difícil imaginar a personas realmente comprometidas con la armonía humano-ambiental viviendo (por opción) entre cuatro paredes, abusando de las drogas, maltratando a los animales, etc... asimismo también resulta dudoso que alguien que se diga comprometido con tal cometido no se sienta involucrado ante la depredación salvaje que de los recursos naturales hacen ciertas empresas privadas, Estados y grupos informales.
A fin de cuentas, cuando hablamos de la armonía del ser humano con el ambiente (relación parte-todo, no lo olvidemos) no estamos hablando meramente de la finalidad abstracta del DMAS, sino de crear la consciencia necesaria para una nueva propuesta cultural acorde los tiempos que estamos viviendo (los tiempos del Cambio Climático).
En esta propuesta es central una ética ambientalista, y ya se sabe que la ética se predica con la práctica. Es aquí donde las demandas materiales y post-materiales deben ligarse... desde la prédica con el ejemplo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)