Hoy 11 de Julio estoy finalizando el semestre 2012-I. Ello me congratula por un lado, ya que he podido aprobar dos cursos en la maestría que estoy llevando, pero por otro lado me llena de angustia de cara a las nuevas responsabilidades que me esperan.
Sucede que estoy a puertas de estrenarme como profesor en la U.César Vallejo y acontece también que en Amnistía Internacional-Perú me han propuesto ser asesor en el tema de Derechos Humanos y Cambio Climático.
Lo primero me estresa, tanto por el tener que preparar todo un curso, como por el hecho de la ubicación y horario de trabajo: en el cono norte de Lima (a 1 hora o un poco más de donde vivo, en taxi) y de 8 a 12 de la mañana. Estos dos últimos factores combinados implican una gran exigencia física considerando mi condición médica.
Lo segundo confieso que me tensa por temor a no estar a la altura del reto, de no ser el especialista que otros creen que puedo ser. También me deja una duda, con sabor a amargura, por la posibilidad de -una vez mas- hacer trabajo voluntario para AI (¡Siento que ya he hecho demasiado voluntariado en Amnistía!).
Y finalmente, algo que me estaba olvidando de comentar: debo continuar con mis estudios de postgrado, cuando menos con un curso. Con todo ello, el 2012-II se avizora como un semestre de encierro laboral y académico, de agobio y de desespero (por no ganarme la vida de una buena vez -a todo esto, en la UCV pagan una miseria-). Espero equivocarme. Al menos parcialmente.
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