Aprobé el examen al final. Pero eso no me hace feliz. Sufrí demasiado y eso es con lo que me quedo.
Podré pasar muchas pruebas en esta mi vida, pero si mi condición médica no mejora, pues nada, estaré condenado a la desazón, a la angustia, a la irritabilidad, al desasosiego, a la tristeza, a la rabia, a la frustración...
Todo, claro, matizado con pequeños momentos de alegría, consuelo que le dicen.
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