Reflexión sobre la Felicidad como deber ser dentro del Mandamiento Cristiano del Amor
En su pasado cumpleaños (86 otoños), un tío-abuelo muy querido, dio un discurso de agradecimiento a los asistentes y concluyó con una frase que creo me ha marcado:
"Ser Feliz es una obligación... sean felices, porque la vida es para eso, así lo ha querido nuestro Señor"
Tiene sentido. Y es más profundo de lo que suena.
Si estamos en este mundo para ser felices, el deber es así, en plural. Luego, uno puede ser feliz, pero el mandato no estará cumplido si es que no son felices los demás.
Y podemos profundizar más el asunto: para ser feliz Uno, ha de estar bien con el resto (al fin y al cabo la felicidad es una construcción social). O dicho de otra forma, ser feliz implica que lo hagan a Uno feliz a la vez que Uno genera felicidad en la sociedad.
Ser feliz vendría a ser el acto de realizar felicidad en el doble sentido individuo-sociedad.
"Sé feliz haciendo felices a los demás, haz felices a los demás siendo feliz tú mismo"
Creo que así lo sintetizaría yo. Y pienso que esto es nada más que una interpretación parcial del tan complejo y a la vez tan simple Mandamiento de Jesucristo Nuestro Señor (para los creyentes).
"Aménse los unos a los otros, cómo yo les he amado a Ustedes".
Para que quede claro, pensamos que nuestra reflexión acerca de la Felicidad está abarcada por el Mandamiento Cristiano acerca del Amor, que es mucho más amplio y más rico.
Dicho esto con el mayor respeto y puesto a materia de debate, dado que quién escribe es un Individuo más viviendo su personal proceso de Fe.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario